¡VIVA EL BOOGALOO!

Los antecedentes del Boogaloo están en los grandes éxitos que músicos latinos catapultaron en el mercado de los Estados Unidos, sobre todo entre la comunidad negra de ese país. Éxitos musicales cuya letra era escrita principalmente en inglés pero cuya sonoridad latina satisfacía el gusto de afroamericanos y latinos por igual. 

 

La Historia de un ritmo… apta para fanáticos.

Por ANÍBAL COTES OJEDA (El Heraldo, Barranquilla) (Diciembre 10 de 2006) 

A fines de la década del 60 y comienzos de la del 70 del siglo pasado, el Boogaloo hizo furor entre la juventud barranquillera. En esos años de gran inconformidad y agitación juvenil era común rebelarse en los colegios contra las políticas oficiales, contra la estructura jerárquica y autoritaria de la escuela o contra la guerra de Vietnam. Mientras, los fines de semana, la muchachada se dedicaba frenéticamente a bailar ‘Boogaloos’ en las verbenas y esquinas de los barrios populares.

Pues bien, ese ritmo proveniente de Nueva York que enloquecía a los jóvenes de la época, cumple sus primeros 40 años.

Los ‘Boogaloos’ preferidos de esos días eran de La magnífica de Pete Rodríguez, Richie Ray y otros ‘soul latinos’ como ‘El avión’, de Joe Battan; ‘Hey Joe, hey Joe’, de Joe Cuba; ‘At the party’ y ‘Playing it cool’, de Héctor Rivera; ‘In the middle of the night’, del terrible Frankie Nieves; ‘Oh shucks’, de Gil Suárez y ‘My girl’, de Joey Pastrana, un artista que puso a todo el mundo a bailar en el mismoálbum con ‘Cha Ca Boom’ -su tema más popular por estos lados

- y ‘Aguacero’. Otros temas populares de Pastrana fueron ‘Rumbón melón’, ‘Quítate la campana’ y tal vez uno de los mejores Jala jala de la época: ‘Jala con Joey’. Tampoco podemos olvidar en esta lista a ‘Let it rain’, de Roberto Roena; ‘Good Lovin’, de Gilberto Cruz; ‘Lucy Spanish Harlem’, de Louie Ramírez; ‘Kool Heat’, de la Orquesta Kool al igual que los boogaloos del Gran Combo e incluso ‘Come and do it’ y ‘Oh baby boogaloo’, de Chorolo y su combo.

 

Guagalu - Pete Rodriguez


Los antecedentes del Boogaloo están en los grandes éxitos que músicos latinos catapultaron en el mercado de los Estados Unidos, sobre todo entre la comunidad negra de ese país. Éxitos musicales cuya letra era escrita principalmente en inglés pero cuya sonoridad latina satisfacía el gusto de afroamericanos y latinos por igual. Tal es el caso de Joe Cuba con ‘Mambo of the times’ (Mambo de pino), a fines de los 50, o el hermoso tema romántico ‘To Be With You’ (Estar contigo), incluido en el álbum Steppin´ Out, de 1962 y ‘El Pito’, en el 65. Otros éxitos que tuvieron un papel importante en este proceso fueron ‘El Watusi’, de Ray Barreto (Tico LP 1087) y ‘Azúcar’, de Eddie Palmieri. ‘El Watusi’, cuya divertida letra de guapería dice: Ese mulato que mide siete pies y pesa 169 libras / y cuando ese mulato llega al lugar todo el mundo dice/ ¡A correr! Que ahí llegó Watusi /el hombre más guapo de La Habana, estuvo entre los más solicitados en 1963. Otros como ‘Azúcar’, de Palmieri fueron ejecutados con fervor por bailarines negros de Nueva York, tal y como sucedió con ‘Jango’, de Richie Ray, incluido en el álbum 3 Dimensiones (Fonseca, HF 1109). En Barranquilla son muy populares ‘El Watusi’ y ‘Azúcar’, contrario a ‘Jango’ que no tuvo mayor resonancia, como sí lo tuvo el resto de ese LP con temas como ‘Mi Guaguanco’, ‘Bravo de Verdad’, ‘Tema de Richie Ray’, ‘El montuno de hoy’ y ‘Here comes Richie Ray’. Apoyado en el éxito del Watusi, Barreto producirá posteriormente un tema de melodía similar pero con una lírica diferente titulado ‘Mr. Blah Blah’ (Tico LP1096).

BoogalooEn medio de esa evolución de la música latina irrumpe de manera explosiva en 1966 el Latín boogaloo con las grabaciones de Pete Rodríguez, Richie Ray, Joe Cuba y Johnny 

Colón. Según Tony Pabón, el Boogaloo comenzó “en un sitio de la calle 52 y la Avenida 8 en Manhattan, llamado el Palm Gardens Ballroom. El lugar era muy poco frecuentado por hispanos. Asistían negros norteamericanos a los que les gustaba la música latina”. En ese sitio los bailadores le solicitarían al director Pete Rodríguez que agregara ‘Soul’ a su música. De esa mezcla de ‘Soul’ y acordes de Jazz con música latina, especialmente Guajira y Son montuno, germinaría el Boogaloo. En lo que respecta a la paternidad del ritmo la polémica aun se mantiene. Joe Cuba dice que el camino lo inició ‘Bang Bang’; Tony Pabón que ‘Pete’s Boogaloo’; Johnny Colón afirma que fue ‘Boogaloo Blues’, mientras otros sostienen que fue Richie Ray con su ‘Lookie Lookie’.

El primer álbum de La magnífica, sello Alegre, editado en 1966, Latín Boogaloo (LPA 852), contiene ‘Pete’s Boogaloo’. De acuerdo a su autor, Tony Pabón, “en los comienzos del 66 nosotros permanecíamos recibiendo solicitudes de los bailadores para agregar ‘Soul’ al canto. Hasta el momento nada similar al Boogaloo había sonado en bandas latinas, ni siquiera se había utilizado la palabra Boogaloo. Pete Rodríguez me pidió escribir música que agradara a los promotores de baile. Una semana más tarde oí a Peggy Lee cantar ‘Fiebre’ (Fever). Escribí una melodía inspirado por las líneas básicas de ‘Fiebre’ y la llamé ‘Pete’s Boogaloo’. El boogaloo latino fue creado y llegó a ser el ritmo bailable de música latina más popular hasta 1969”. Tony Pabón llegaría a ser el artista encargado de crear la mayoría de los grandes éxitos de la orquesta de Pete Rodríguez.

Pero el álbum que realmente causaría furor entre los jóvenes seguidores del Boogaloo es ‘I Like It Like That’ (A mí me gusta así) (LPA 855), segundo trabajo de La magnífica, editado en 1967, que incluye temas como ‘Micaela’ -con su famosa introducción en inglés vocalizada por el propio Tony Pabón-, y piezas tan recordadas por los nostálgicos del Boogaloo como ‘3 and 1’, ‘El hueso’, ‘I Like It Like That’, ‘Si quieres bailar’ y ‘Soy el rey’, una declaración musical de la agrupación a sus colegas en la que dejan claro quienes son los reyes del Boogaloo.

Por otra parte, Richie Ray grabaría en 1966 su primer álbum con discos Alegre, ‘Se Soltó’ (LPA 850), considerado el primero en identificar el ritmo y que antecedió en su referencia discográfica al ‘Latín Boogaloo’ de Pete Rodríguez (LPA 852). En este trabajo recurre a uno de sus viejos temas con el novedoso nombre de ‘Guaguanco in jazz’, el cual había grabado en el sello Fonseca como ‘Here Comes Richie Ray’ (Aquí viene Richie Ray) y su primer Boogaloo exitoso, ‘Lookie, Lookie’, antecedido del experimental ‘Danzón Bugaloo’.

En el primero de la serie ‘Jala jala-Boogaloo’ (Alegre, LPA 857), Richie Ray nos invadió con una selección de éxitos bailables encabezados por ‘Bomba Camará’, ‘Stop look and listen’, ‘Richie’s Jala Jala’, ‘Lo altare la arache’, ‘Cabo E’ y ‘Colombia’s Boogaloo’. Respecto a este último tema, una herramienta muy utilizada en estas fusiones rítmicas era tomar los arreglos (no tanto la letra) de viejos temas cubanos y combinarlas con nuevas líricas en español (o en inglés) y ponerlo al gusto de los bailadores afroamericanos tal y como se aprecia en el boogaloo dedicado a Colombia, cuyo tema original es ‘Adiós Palma Soriano’, del Benny More. El siguiente volumen (Alegre, LPA 863), tiene el mismo sabor de su antecesor, pero esta vez con el ingrediente de la balada española ‘Aquel día’, interpretada de manera exitosa por Bobby Cruz y burlándose, además, musicalmente, de los críticos del boogaloo como sucede en ‘Que se rían’. Sin embargo, los temas más populares de este álbum fueron ‘Mr Trumpet man’, ‘Iqui con Iqui’ y ‘Tin Marín’, en donde recurre a la peregrina, un tradicional juego de infancia tal y como había hecho anteriormente Joe Quijano con ‘Brinca la tablita’ (Cesta CE-1000).

Johnny Colón impactó en Nueva York con ‘Boogaloo Blues’ en 1966, un boogaloo ignorado aquí ya que no fue del gusto bailable del barranquillero. Colón consiguió su fama gracias a otros temas del mismo LP (Cotique C/CS 1004) como ‘Mi querida bomba’, ‘Canallón’ y ‘Descarga’, y la mantuvo con ‘Merecumbé’, ‘El callo’, ‘Cuero estirao’, ‘New York Mambo’ y ‘Cosa pa’ ti’, que fueron grandes éxitos bailables en nuestras esquinas y verbenas. El caso del afrofilipino Joe Bataan es interesante. Su popularidad por ‘Riot’ (Fania, LP 354) y conocido como ‘El avión’ por la sirena que introduce el tema, lo hacen inolvidable. ‘El avión’ fue todo un suceso musical, una verdadera bomba bailable que inmortalizó a Bataan desde 1968 y que superó éxitos suyos como ‘Campesino’, ‘Ponte en algo’, ‘Coco E’, ‘Charangaringa’, así como ‘Gipsy woman’, que fue su más influyente tema en New York pero desconocido entre nosotros.

Dos producciones antológicas de la época son los trabajos de Héctor Rivera y The Latín Souls. La era del boogaloo representó el mayor éxito de Héctor Rivera con ‘At The Party’ (Barry 101), un grandioso hit de boogaloo acompañado del imprescindible ‘Playing It Cool’. La otra producción antológica de boogaloo muy recordada es ‘Boogaloo y Shingaling con The Latin Souls’ (Kapp 1524), el cual es una verdadera joya discográfica en cualquier colección de música latina. Teniendo en cuenta el éxito del boogaloo en Nueva York, la compañía disquera americana Kapp invita a La magnífica de Pete Rodríguez para que acompañe al grupo vocal de 5 jóvenes latinos, The Latin Souls, dando como resultado la interpretación de temas inolvidables de la autoría de Tony Pabón como ‘La Banda’, ‘¡Hey Lulu!’ y ‘Latin Souls Descarga’. El éxito de este álbum fue tan arrollador que durante esa época bautizaron un picó en Barranquilla con el nombre de ‘El Latin Souls’.

El sello Cotique, de George Goldner, a partir del hit ‘Boogaloo Blues’, había priorizado la grabación de bandas impulsoras de este ritmo y otras expresiones de fusión entre los ritmos latinos y la música soul, convirtiéndose en el sello del boogaloo. Cotique grabó a otras bandas como Joey Pastrana, Hermanos Lebrón, Sexteto Nuevo Swing, Gilberto Cruz y su Sexteto, la banda TNT de Tony Rojas y Tito Ramos y La flamboyán de Frankie Dante, las cuales pegaron en el ambiente bailable barranquillero de la época. Otros sellos que grabaron artistas en la onda del soul latino fueron Speed, que grabó al ‘Terrible’ Frankie Nieves y Milton Zapata; Swinger, a Fernando Rivera, más conocido como King Nando (el de Adelante); Mardi Grass, al Sexteto de Benito y Johnny Rodríguez Jr. con Ángel Rene; Mío Records con Kent Gómez y Louie Rey, y Fonseca Records a las orquestas Kool, Willie Rodríguez y Novel, para señalar solamente algunos de los más conocidos entre nosotros. Tampoco debemos dejar a un lado a Cesta Records, que con Joe Quijano impuso su ‘Boogaloo Loco’ para no quedarse rezagado de la competencia. Sin embargo, el Cachana había grabado anteriormente ‘Do The Boogaloo’ (Joe Quijano, Shingalings-Cesta CE 3000) que era una especie de manifiesto contra este ritmo (Lo the boogaloo eso pasará/ me quedo con mi montuno para gozar), ocasión que permitió a Richie Ray responderle musicalmente con el conocido tema ‘Que se rían’.

El Gran Combo, que había iniciado labores en 1962 a raíz de la disolución del combo original de Cortijo, también impuso sus propios boogaloos. En ese entonces era la banda más popular de Puerto Rico y se atrevió a grabar para la juventud del momento que disfrutaba de este ritmo, y todo lo que estuviese en la onda del soul latino, cinco LPs desde ‘Boogaloos con el Gran Combo’ hasta el álbum ‘Latin Power’. Entre sus temas más populares de esa era están ‘Clap your hands’, ‘Gran Combo’s Boogaloo’, ‘Sway to and fro’ y ‘Shingaling for my baby’ (uno de los shingalings más sabrosos del momento), todos bajo el sello Gema Records. A pesar de ese abundante material de trabajo, el Gran Combo también sufrió la crisis laboral que experimentaron la mayoría de las grandes bandas durante varios años cuando el boogaloo estuvo en todo su apogeo, un fenómeno sobre el cual Rafael Ithier comenta: “en esos años el grupo se nos cayó y estábamos dando bandazos por ahí, no teníamos donde grabar y nos quedamos sin radio y televisión”. A pesar de que el Gran Combo grabó los primeros Jalas Jalas en el 64, la difusión exitosa de este ritmo se debe a Richie Ray con su serie ‘Jala Jala-Boogaloo’.

Por otra parte, lideres del sello Fania como Pacheco y Harlow, no aceptaron el boogaloo y prácticamente lo rechazaron, a pesar de contar con artistas como Joe Bataan y Ralphy Pagan (el de ‘Pelao’) que vendieron en la era del boogaloo. Aunque los músicos de esa época que pertenecían a Fania grabaron boogaloo, caso Willie Colón, Monguito Santamaría (no es Monguito ‘El único’), Bobby Valentín, Ray barreto —que en su álbum ‘Acid’ obtuvo disco de oro por ‘The Soul Drummers’—, y que incluyó ‘El nuevo Barretto’. Incluso la misma Fania All Star, que en su concierto de 1968 en el Red Garter grabó el boogaloo ‘Kikapoo Joy Juice’ (LP 364, Vol. 2), un tema que quizás Pacheco o Harlow no quieran recordar, pero que para los amantes de la música afrocaribe es toda una joya. Una grabación realizada para no marginarse de este fenómeno musical, pero que en ningún momento fue la línea oficial de los directivos de la empresa, caso Johnny Pacheco por ejemplo, más conservador y uno de los responsables del sonido de la salsa de los años 70.

No solamente los boogaloos de Nueva York se popularizaron aquí. Agrupaciones venezolanas y peruanas también produjeron boogaloos. En el caso venezolano sobresalen ‘Federico Boogaloo’ y ‘Todo el mundo’, de Federico Betancourt y su Combo Latino. Otras bandas hicieron boogaloos y jala jalas como Los dementes de Ray Pérez, El Sexteto Juventud y Príncipe y su Sexteto, entre otros, pero los boogaloos más conocidos son los de Federico. En Perú, la producción de boogaloos fue abundante y cabe destacar al conjunto de Mario Allison con su boogaloo ‘Caliente’. Tal vez el trabajo más popular de los incas es el inmortal LP de Pepe Moreno y su All Stars (‘El boogaloo de cantinflitas’).

BARRANQUILLA BAILA BOOGALOO

En nuestra ciudad la fiebre del boogaloo se expresó de diversas maneras. En las esquinas de las barriadas populares era común la competencia entre niños y jóvenes por demostrar quien bailaba mejor ‘El avión’, de Joe Bataan o ‘Bomba Camará’, de Richie Ray, tal como sucedió años atrás con ‘Azúcar’, de Palmieri y ‘Cocinando’, de Joe Cuba. Entre los picós hubo uno llamado ‘Rico Boogaloo’; algunas cantinas y bares se identificaron con el ritmo, por ejemplo, en Simón Bolívar existió un negocio en la calle 19 llamado ‘El Boogaloo’ y en Las Nieves otro muy famoso con igual nombre en la calle 24. Entre los bailadores todavía hay uno apodado ‘Michie Boogaloo’, bautizo que le hicieron en el desaparecido estadero El Diamante (calle 30 entre carreras 28 y 29) a principios de los años 70, ya que en esa época los discos preferidos del bailarín eran temas de boogaloo.

Nuestros conjuntos locales no fueron ajenos a la nueva ola, tal y como ocurrió con Los Platinos de Álvaro Cárdenas. En nuestras fiestas de Carnaval diversos bailes se identificaban con el ritmo de moda: ‘Al son del boogaloo’, ‘Gozando en Three and One’, ‘Al ritmo del avión’, etc. Esta fiebre se vivió también con el ritmo Jala Jala, ya que la moda de ambos bailes fue paralela. También en los carnavales se organizaron bailes que se identificaron con este ritmo: ‘Jala Jala en la 53’, ‘Jala Jala en la 24’, ‘Jala Jala en Caracas’, entre otros.

UNA GUERRA MUSICAL

Sin embargo, en la gran manzana, la fiebre del boogaloo afectó a las grandes bandas latinas, a esas orquestas que desde los años 50 impusieron el sabor de la música latina en Nueva York con el Mambo, Cha cha chas y Pachangas, ya sea en salones famosos como El Palladium, o en clubes como el Tritón, Caborrojeño, El Caravana, El Bronx Casino, Teatro Apolo y otros. El éxito arrollador de las nuevas y pequeñas bandas de boogaloo redujo drásticamente los contratos de las orquestas tradicionales porque en los bailes la juventud prefería a sus ídolos del momento: Richie Ray, Pete Rodríguez, Johnny Colón o King Nando. Aunque algunos músicos veteranos se beneficiaron con el boogaloo (Héctor Rivera, Pete Terrace o Joe Cuba), otros lo hicieron solamente por estar a la moda a pesar de que rechazaban el nuevo ritmo (Tito Puente, Harlow o los Palmieri, entre otros). A Puente, por ejemplo, el boogaloo le pareció, según sus propias palabras, “apestoso” porque afectó la estabilidad económica de su orquesta y la de otros directores de orquestas. Larry Harlow consideraba al boogaloo como una porquería. Según Pacheco, el boogaloo era la repetición de la repetidora. “Música monótona y aburrida”. El líder de Fania no participó de la moda casi por convicción y, aunque en 1968 grabara en su LP ‘Por demanda popular’ (Fania LP 333) los intrascendentes ‘Sunshine Superman’ y ‘Suaviloo’ (una especie de boogaloo suave), siguió con su línea de ‘matancerización’ de la música latina que había iniciado en 1964 con el primer LP de discos Fania (‘Cañonazo’), de la cual sería posteriormente uno de los principales protagonistas y beneficiados en el ‘boom’ de la salsa de los 70. En 1968, un músico talentoso como Charlie Palmieri sufriría una fuerte crisis nerviosa al no tener contratos.

Todo este panorama perjudicó al boogaloo y a los líderes de bandas que lo impulsaban, quienes fueron damnificados del poder de las grandes orquestas tradicionales que tenían el respaldo de los promotores, empresarios y programadores radiales. En Nueva York el boogaloo estaba perjudicando a los músicos latinos, quienes por su trayectoria artística eran los más influyentes, esto llevó a que poco a poco se tejiera toda una red para acabar o marginar al ritmo.

Uno de los que mejor describe la evolución del boogaloo desde su aparición hasta su declive es el pianista Aurelio ‘Yeyo’ Salgado, del Sexteto Nuevo Swing. ‘Yeyo’, en una entrevista publicada en herencialatina.com, sostiene que “cuando empezó, el Boogaloo dejó sin trabajo a muchas orquestas que estaban tocando música típica como mambos, pachangas y charangas. El Boogaloo fue como una explosión, una revolución musical y estas grandes orquestas quedaron sin espacio. Debido a esta circunstancia, recortaron su personal y se vieron en la necesidad de tocar Boogaloo. Lo hizo Tito Puente, El Gran Combo, Machito, The Alegre All Stars, Orlando Marín, la Orquesta Broadway, Joe Quijano y su Orquesta Cachana, Eddie y Charlie Palmieri, etc. Los artistas cambiaron su manera y estilo; luego vino el ‘Back Glass’, donde muchos artistas de la farándula latina, dijeron: no vamos hacer ese estilo de Boogaloo, vamos a hacer música latina, quien siga ese estilo está en ná”. Seguramente un tema que refleja esa situación de manera jocosa, aunque fue grabado tardíamente en 1974, es ‘El cartero’, de la Orquesta Novel, en cuya letra los primeros que encabezan la lista de desempleados -caso curioso- son los hermanos Palmieri y Tito Puente, mientras que por ningún lado se menciona a gestores del boogaloo como Pete Rodríguez, Tony Pabón, Richie Ray o Johnny Colón.

Serían motivos económicos -más que culturales- los que ejecutarían contra el boogaloo toda una conspiración que acabó de repente con su difusión radial y producción discográfica. El argumento que se esgrimió era el regreso a las raíces latinas de la música ya que la popularidad de este ritmo afectaba la estabilidad de las bandas latinas tradicionales de la gran manzana ante la presencia arrolladora de bandas pequeñas dirigidas por jóvenes innovadores y talentosos. Lo cierto es que el Boogaloo no desapareció por agotamiento de la moda, ¡lo acabaron!, que es cosa diferente.

En efecto, los líderes de las bandas de Boogaloo fueron víctimas de un cerco que boicoteó la programación de sus temas en las emisoras mientras eran vetados por los promotores o los mantenían ocupados por toda la ciudad a cambio de unos cuantos dólares, lo cual se conoció como ‘El paquete de contratos’. Artistas como Johnny Colón, Pete Rodríguez y King Nando fueron perjudicados por la conspiración. “Cuando Johnny Colón programaba un baile, los grandes promotores como Ralph Mercado, hacían un baile más grande para ‘tumbarle’ los clientes y así lo llevaron al fracaso”, afirma Salgado. Por otra parte, cuando lo buscaban para un baile, su propio promotor expresaba que ya no tenía cupo, lo cual era una maniobra para darle oportunidad a las otras orquestas que estaban sin trabajo y que habían sido desplazadas por las bandas de Boogaloo.

La reacción de Johnny Colón ante esa situación no se hizo esperar. Se enfrentó, entre otros, a su promotor José Curbelo (el famoso director de orquesta de los años 40 y 50) y contra el veto de músicos incluidos en una ‘lista negra’, impulsada por lo que él denominó ‘La coalición’ de promotores, empresarios y programadores de radio. En una entrevista con el sociólogo Vernon Boggs, Johnny Colón sostiene que, “a pesar de que yo era un tipo sin poder, fui y los critiqué en las estaciones de radio y dije como los músicos estaban siendo descabezados. No les gustó. Así que hicieron una coalición más grande para asegurarse de pararme y controlar al resto de músicos”. Junto con Chino, líder del Conjunto Melao, continúa Colón “...fuimos los únicos con arrestos para salir y denunciar eso de verdad. Muchos sabían como descabezaban a los músicos y a los líderes de los grupos... yo siempre me mantuve en mi línea, soy uno de los pocos que lo hice (...) Con toda honradez tengo que decirlo, fue un camino muy difícil para quienes lo hicimos”. Otro duro crítico de esa situación que prácticamente lo dejó sin trabajo fue el líder y pianista de La magnífica, Pete Rodríguez.

Fernando Rivera, más conocido como ‘King Nando’, fue otro de los grandes perjudicados en este accionar contra el boogaloo. En esos años era uno de los líderes más importantes de las agrupaciones de este ritmo. De acuerdo con el investigador Max Salazar, sus grabaciones para el sello Swinger fueron muy exitosas entre el público neoyorquino amante del Boogaloo. Sus declaraciones a Salazar son una demostración de lo que sucedió con el género y los que lideraron esta música, “el boogaloo no estaba matando a nadie. Fue asesinado por envidia de antiguos directores de bandas, unos cuantos promotores de bailes y famosos programadores de música latina. Nosotros éramos las bandas pegadas, pero no tuvimos chequeras repletas de dólares. Los lideres de las bandas de Boogaloo fueron forzados a aceptar un ‘paquete de contratos’, unos contratos que nos mantenían ocupados por toda la ciudad... una hora aquí... la otra allá por una pequeña ganancia. Cuando corrió la voz que nos uniríamos y no aceptaríamos más esos contratos, nuestras grabaciones dejaron de escucharse en las estaciones de radio. El Boogaloo se acabó y con él la carrera de la mayoría de los líderes de sus bandas”. Opinión similar tiene Ángel Lebrón, bajista de la orquesta de los Hermanos Lebrón, otra de las importantes bandas de boogaloo de la época: “La era del Boogaloo llegó a su final cuando nos rebeldizamos (sic) contra el famoso paquete de contratos”.

Afortunadamente aquí, en Barranquilla, estuvimos marginados de ese fenómeno conspirativo que se gestó contra el Boogaloo, y siempre continuó vigente entre nosotros. Nuestra generación recuerda con nostalgia como se bailaba con frenesí al compás de melodías como ‘Micaela’, ‘El avión’, ‘En la fiesta’ y ‘La banda’, en sitios de grata recordación como ‘La Cien’, ‘Ipacaraí’, ‘Las Vegas’, ‘Cataño Club’, y muchos otros estaderos y clubes populares de la ciudad. Entre los barranquilleros, el Boogaloo no murió y todavía se escuchan y bailan bailan clásicos de Richie Ray, Pete Rodríguez, The Latín Souls, Héctor Rivera y Joe Bataan como si fueran de fecha reciente. ¡Viva el Boogaloo!

 

Micaela - Pete Rodriguez


Referencias


Max Salazar; ‘Ritmos afroamericanos latinizados’, Salsiology, Vernon Boggs, 1992

Max Salazar; Tony Pabón, Revista Latin Beat, New York, 1992

Vernon Boggs; Johnny ‘Mr Boogaloo Blues’ Colón, Salsiology, New York, 1992

David Carp y Bruce Polin; Entrevista al maestro Johnny Pacheco, La descarga, New York, 1997.

Israel Sánchez Coll; Entrevista al Sexteto Nuevo Swing, herencialatina.com, 2005.

Daniel Centeno M; Un judío que no ha dejado de ser maravilloso, Caleidoscopio, 2001.

Néstor Emiro Gómez; Tony Pabón: Imagen del boogaloo, Revista Salsa y Tumbao, B/quilla, 1994.

Andrés Campo Uribe; El Gran Combo, Revista La lira, Nº 9, Barranquilla, 2006.

Aníbal Cotes Ojeda; Entrevista con Johnny Colón, 7-11-96, Barranquilla.



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Comentarios   

 
Diana Díaz
#3 RE: ¡VIVA EL BOOGALOO!Diana Díaz 15-06-2013 00:16
Excelente trabajo. Gracias por este valioso aporte
 
 
Diana Díaz
#2 RE: ¡VIVA EL BOOGALOO!Diana Díaz 15-06-2013 00:15
Excelente trabajo. Gracias por el aporte cultural.
 
 
Eduardo
#1 Salsa GlobalEduardo 04-07-2011 00:03
¡Qué viva!, ¡qué interesante!

Gracias por tu trabajo y por la información.
 

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